Les traigo lo que parece ser una pequeña historia, que si ustedes quieren podre continuar y pues cualquier queja o sugerencia u observación pues comenten y yo veré que hago al respecto.
Cap.1 Una
disputa extraña.
-¡No! - dijo una voz qué emergía de la oscuridad-me niego a
dejarla.
-Pero ¿Por qué?-pregunté.
-Acaso no es obvio. Ella es maravillosa, simple, perfecta…lo
qué hemos buscado siempre.-dijo la voz entre penumbras.
-¡No eso…eso
esos…es…mentira!-tartamudeé pues no podía negarlo.
-Ja, no puedes engañarte ni a ti mismo, ambos sabemos qué es
cierto- dijo la voz con tono de burla.
-Bueno, sí, ya lo admito se robó mi corazón- dije mientras
trataba de contener las lágrimas- Pero el suyo le pertenece a otro.
-¿Eres ciego o sólo un idiota más?- preguntó - Ella te lo ha
dicho no es feliz con lo que él hace.
-¿Y a mí qué más me da?-grité con unas cuantas lágrimas en
los ojos- Ella lo ama y no puedo luchar contra eso.
-Tú y yo lo hemos visto, le hemos sacado sonrisas más
sinceras qué él.-gritó intentando darme una esperanza.
-¡No me importa ella me lo dejó claro!…sólo… sólo soy un
amigo…nada más-dije mientras me secaba las lágrimas y recobrar fuerzas.
-¿Seguro qué no te importa?-preguntó.
-Sí, completamente seguro- respondí, pero sabía qué no tenía
esa seguridad.
-¿Y por qué cada vez qué la ves sonríes, por qué actúas como
idiota cuando está cerca, por qué pones pretextos para hablar?- preguntó,
sabiendo qué yo no respondería a ninguna de esas preguntas.
Fue un silencio eterno qué parecía no tener final.
-¡Lo ves te importa y mucho! Jajajaja- empezó a decir -Te
recuerda qué una rosa se enamoró de ti.
En ese momento el hombre salió de las penumbras y…. era como
yo sólo qué lo cubría una luz rojiza, me quede impresionado con eso, pero sus
comentarios me hacían enfurecer.
-!Para, basta ya…cállate ¡- le grité con rabia, cada palabra, cada frase, era una
verdad tan cruda qué me era imposible tragarla- No, todo es mentira…no me
gusta…¡no!…¡no!...¡no!.
Comencé a tirarme del cabello y la verdad no sé qué dolía
más si tirarme del cabello con rabia o la verdad de las palabras de aquél hombre,
en ese momento la rabia me consumió y comencé a golpear el suelo con los puños.
-¡Ya para!, hazlo por
los dos…por ti, por mi recuerda qué….¡¡¡AAGG!!!- y antes de terminar la frase
él se tomó la mano pues no soportó el dolor.
-¿Qué pasa, acaso eres tan débil qué no lo soportas?- le
dije mientras volvía a golpear el suelo con los puños.
-Sí, físicamente lo soy- dijo el hombre, en ese momento
apuntó su mano derecha hacia mí y una luz rojiza brotó de ella directo a mi
pecho y lo golpeó.
-Qué diablos…mi…mi cuerpo-dije mientras caía de rodillas en
el suelo.
-Dime, ¿Qué se siente qué alguien más te controle?-dijo el
hombre mientras se acercaba más a mí con la mano apuntando hacia mi pecho.
-¡Para…ahora!-dije mientras trataba de ponerme de pie, pero
me era imposible.
-No, hasta qué lo aceptes- dijo el hombre con tono
desafiante.
-¿Hasta qué acepte qué?- pregunté pues era tanto el dolor
qué había olvidado el tema.
-Qué las amas, qué te importa…- el hombre estaba a punto de
mencionar su nombre pero un grito de dolor lo paró.
-¡CÁLLATE….no lo digas!- grité, su nombre era desconocido
incluso para mí.
Fue un momento de silencio total, levante la mirada y lo vi,
era idéntico a mí a excepción de ese brillo rojizo, el me miró y en él podía
ver algo de compasión, volteó la mirada para no mirarme, el destello de su mano
comenzó a perder brillo, pero mi cuerpo seguía de rodillas en el suelo.
-Sólo acéptalo- dijo con tino de petición- y te devolveré el
control de tu cuerpo.
Si- dije y en ese momento dos lágrimas brotaron de mis
ojos-ya no puedo engañarme.
Al terminar la frase el brillo rojizo se comenzó a
desvanecer, mi cuerpo volvió a responder a mis órdenes, pero no podía más, caí
desmallado pero antes de quedar inconsciente oía al hombre decir…
-Vez puedes engañar tu mente pero no a tu corazón- dijo el
hombre después de eso todo fue oscuridad.
Cap.2
Miedo, imaginación y fuerza bruta.
-David…Hey…David…despierta- dijo un hombre, pero su voz era
más calmada.
-¿Qué…qué…cómo? ¿Dónde estoy?- dije, me sentía confundido
por lo qué había pasado con ese extraño hombre
-Dios, te di por muerto- dijo el hombre mientras me miraba a
los ojos y sonreía.
El aspecto del hombre era como el anterior, idéntico a mí,
sólo qué este resplandecía con un tono azul. Un par de clones míos, eso no era
normal y menos uno rojo y uno azul.
-¿Quién eres? ¿Dónde estoy?-pregunté al extraño hombre, esas
eran sólo algunas de las muchas preguntas qué rondaban por mi cabeza.
-Soy…bueno eso es lo de menos- el hombre dijo mientras
miraba hacia ambos lados- y estás en donde sea jajaja.
En ese momento recordé algo, yo había dicho lo mismo a
algunos compañeros y amigos desconocidos, eso fue algo irónico.
-Sabes, no es gracioso cuando te lo dicen a ti- le dije
mientras extendía mi mano derecha hacia aquél hombre- ayúdame quieres.
El hombre me ayudó aponerme de pie, el paisaje era extraño
era un puente enorme y lo único qué era seguro es qué no tenía un final pero al
parecer el diseño del puente no tenía lógica, pues al parecer estábamos en el
inicio del puente, pero una enorme pared de roca estaba detrás de nosotros era
ilógico de qué te sirve un puente en una pared de roca qué no tiene ninguna
cueva o pasaje por el cual pasar.
Me puse de pie y me estiré pero todo el cuerpo me dolía
desde la cabeza hasta los talones.
-Vaya, veo qué Corazón te dio una buena paliza- dijo el hombre mientras sonreía.
-¿Corazón?- dije – ja pensé que sería un nombre más rudo.
-Bueno Corazón puede ser muy bueno- dijo el hombre mientras
comenzaba a caminar- pero tiene su lado oscuro.
-Claro, pero una duda-dije mientras alcanzaba al hombre-
¿Dónde estamos?
-Donde tú quieras- dijo el hombre mientras algo extraño
pasaba alrededor- Eso es lo de menos.
El paisaje comenzó a cambiar sólo se veían varios colores y
luces de todo tipo, pero, el puente, estaba desapareciendo pero no caímos al
suelo sino seguimos caminando y el paisaje seguía cambiando de forma
inesperada, un bosque, un mar, una jungla, todo tan extraño.
-¿Qué tal un baño?- dije con tono de una broma- creo qué
apesto.
En ese momento aparecemos en un baño con tina, lavamanos y
regadera todo listo para tomar una ducha.
-Si tienes razón- dijo el hombre mientras sonreía.
-Eso fue inesperado- dije mientras pasábamos esa habitación
y nos dirigíamos a la puerta para salir, pero me lleve una sorpresa pues
salimos en un cañón rocoso y semiárido pues había plantas desérticas un poco
raras.
-Este es tu mundo David-dijo el hombre mientras me miraba,
como si hubiera hecho algo bueno.
-Wow… eso es genial, pero dime ¿quién eres?-pregunté pues la
intriga me mataba.
-Soy quien tú quieras- dijo el hombre con mucha seguridad.
-Mmmmm...Qué tal un gato- dije con tono de burla.
En ese momento el hombre se cubre con un destello azul y
cambió de forma a la de un gato, se acercó a mi pierna y se empezó a acurrucar
y ronronear.
-Ja te imagine más grande- dije mientras acariciaba la gato.
En ese momento el
gato aumento considerablemente de tamaño y quedé sorprendido por el tamaño de
semejante animal.
-¡MIAUU!- dijo el enorme gato.
-Bien, bien ya comprendí tu punto….eres un hombre.
El enorme gato retomó su forma inicial un hombre de tez
azul.
-Gracias, no me gustaba el color le pelo- dijo con tono de
burla.- Verás este es tu mundo, cada anhelo, sueño o deseo se encuentra aquí.
-¿y por qué nunca lo había visto?
-Siempre lo has visto sólo que no con esta perspectiva.
En ese momento algo enorme se acercaba hacia nosotros…Un
monstruo de dimensiones colosales, mi primera vez en ese extraño y maravilloso
mundo y estaba a punto de morir a manos de un monstruo, no esperé más y eché a
correr hacia atrás tratando de encontrar el puente.
-Espera.
-Como qué espera, ya viste el tamaño de esa cosa, es enorme.
Me sorprendió lo rápido que el hombre me había alcanzado,
hasta que me percaté de que no corría flotaba en el aire como un espectro o un
fantasma.
-Eso es tu miedo, en su forma más pura.
-¿Mi miedo?, maldición, es enorme.
-No dejes que tu miedo gane.
-Ah sí, ¿qué sugieres?
-Es tu imaginación,
improvisa- fueron las últimas palabras de aquél extraño antes de
desvanecerse en una nube de gas oscuro.
Me detuve de forma brusca, en ese momento recordé cada
sueño, anhelo e idea que tuve, me armé de valor y di media vuelta para hacerle
frente a esa cosa, a ese miedo, pues no lo iba a dejar ganar no ahí, no en ese
momento.
-¡Es mi mundo, es mi miente, son mis reglas!
En ese momento lancé un grito qué incluso a mí me aterró,
pero algo nuevo paso me cubrí con una luz dorada, en ese momento me sentí
seguro, protegido, con paz , con valor… cuando el brillo se desvaneció, un
armadura de color plateado y dorado me cubría el cuerpo.
-SI, eso esperaba de ti David- gritó el hombre azul
entusiasmado por lo que había hecho.
-Veamos qué más puedo hacer- dije entusiasmado.
Sin pensarlo dos veces me lancé al combate contra Miedo, él
me miró y acto seguido lanzó una llamarada de fuego y gas, cerré los ojos y me
cubrí con las mano, con la esperanza de proteger mi cuerpo, pero mis planes no
salieron como pensaba, fue mucho mejor, un escudo que era casi del doble de mi
altura surgió de la nada cubriendo mi cuerpo de aquél ataque, el escudo era tan
liviano como una hoja y tan resistente como el diamante.
Vamos, ¿eso es todo lo
qué puedo hacer?[1]
En ese momento una espada de la cual en vez de una hoja de
acero, emergían llamas de color rojo
intenso, pero la espada cambió de forma a un mazo de guerra.
No dude ni en lo más mínimo y lancé un golpe a la mandíbula
de aquél monstruo, haciendo que este retrocediera por el dolor del porrazo.
-Vaya, no pensé en tener tanta fuerza.
-¡Cuidado!
El monstro lanzó un rugido y se preparó para envestirme
contra el muro de roca, corrí en dirección a Miedo y antes de que el me
envistiera di un salto y terminé sobre su cabeza. Levante ambas manos y de la
nada, un martillo dorado apareció, lo sujete con ambas manos y comencé a
descargar mi fuerza contra ese monstruo (Debó reconocer dos
cosas una es que mi fuerza creció de forma desmedida al estar en ese mundo y
dos que la resistencia de Miedo era increíble).
El monstruo trató de atraparme, pero estaba sobre su cabeza,
una de sus manos casi a punto de agarrarme así que di un salto para esquivarlo,
pero fue inútil antes de darme cuenta Miedo me arrojó contra la pared de piedra
del cañón.
Estaba cansado, me dolían partes de mi cuerpo que no sabía
qué tenía, mi cuerpo sólo tenía un tercio de la fuerza que poseía al inicio del
combate y lo único que portaba era mi martillo. Traté de ponerme de pie
mientras me apoyaba en el muro de rocas, en ese momento la ira, el coraje y la
decisión entre vivir o morir era crucial, levanté la mirada y vi rocas qué se
comenzaban a desprender de la pared.
-¡Necesitaré compañía en el infierno, Miedo te irás conmigo!
Golpeé la enorme pared con el martillo y con la poca fuerza
que me quedaba, el monstruo se acercó a mí pero antes de que pudiera hacer algo,
una pila de rocas gigantes nos cayó encima… Un minuto eterno, la vida y la
muerte pelaban por llevarnos hasta que… dos puños brotaron de los escombros de
aquél derrumbe, Miedo y yo seguíamos con un aliento más. Pero de pronto ella
apareció, tan bella como siempre, sus ojos castaños y su cabeza cubierta por
una capucha color blanco, sentí su mirada tierna y cálida, en ese momento la
fuerza, el valor, las ganas de continuar regresaron a mí y todo el dolor de la
batalla se fue, por un minuto me olvide de Miedo y de la batalla.
Pero esa sensación duró muy poco, Miedo se había liberado de
los escombros del derrumbe y en ese momento la miró y con un rugido
ensordecedor se lanzó para hacerla su
presa. Miedo tenía a lo que más amaba en el mundo, y aquélla bestia se esfumó
de la misma forma misteriosa como había aparecido.
Logré salir de los escombros y encontré a los dos hombres,
Corazón (el hombre de resplandor rojizo) y el otro extraño de resplandor azul.
-Vamos David, apresúrate- dijo el hombre de brillo azul.
-Vaya, que gran consejo Creoo- le dijo Corazón al hombre
azul.
-Creoo, ese es tu nombre- le dije mientras me ponía de pie.
-Sí, así como Corazón es la sombra de tus emociones, yo soy
Creoo la sombra de tu creatividad.
-No hay momento para explicaciones, Miedo tiene algo que
quieres ¿Vas a dejarlo así?
-Claro que no Corazón, pero ¿ustedes no me acompañarán?
-Siempre ayudaremos pero sólo cuando más lo necesites- dijo
Creoo con tono de aceptación.
-Pero ¿a dónde tengo que ir?
-Dirígete hacia el final del cañón, busca la ciudad de los
pensadores al norte de aquí.
-Una duda antes de partir- dije.
-Tú dirás muchacho- dijo Corazón.
-Si esta es mi mente entonces…
-No- interrumpir Creoo- no sólo es tu mente, ni tu mundo
cada sueño, cada anhelo, ilusión, deseo, pensamiento o idea se almacenan es
este sitio, no sólo es tu mundo sino el de todas las personas.
El comentario me dejó boquiabierto, pensé que sería un sueño
pero me empezaba a dar cuenta de muchas cosas, cosas que nunca tuvieron mi atención.
-No es por interrumpirte Creoo, pero el chico tiene que
partir- dijo corazón mientras daba un paso hacia mí.
-Bien, pero si quiero llegar pronto a la ciudad necesitaré
un caballo o…
Antes de terminar la frase un destello me segó por un
momento y un oso color gris apareció, portaba una silla de montar y unas bolsas
a los costados, el animal no parecía ni intimidado ni molesto por nuestra
presencia al contrario parecía ser manso.
-Bien parece qué “Sir David” encontró un corcel- dijo Creoo
mientras soltaba una carcajada.
Corazón me frenó tomando mi hombro y haciéndome dar media
vuelta, pues me disponía a montar al oso.
-Una cosa más.
-¿Una cosa más?
-La ciudad se encuentra casi al borde del desierto.
-Gracias por la información Corazón, algún otro consejo
antes de irme.
-Sólo no mueras- dijo Creoo- y cuida a ese animal.
Le acaricié el lomo al oso, y con una sonrisa, volteé la
mirada hacia Creoo.
-No te preocupes, lo cuidaré bien.
- Le estaba hablando al oso- dijo Creo soltando otra
carcajada burlona.
-Ya largo muchacho hay algo que salvar- dijo Corazón
mientras le daba un nalgada al oso para qué este comenzara a correr.
En ese momento miré hacia atrás para dar un último vistazo a
ese lugar, un lugar al que nunca volvería, un lugar que posiblemente no sea
para mí, un lugar que era la línea entre realidad y fantasía.
-¡Adiós, chicos nos veremos algún día!- grité aún que
realmente no sabía si nos volveríamos a
ver o no, lo que si podía asegurar es que ese mundo, ese maravilloso y
fantástico mundo sería mi nuevo hogar, un hogar que tendría que ganarme.
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